El Paso

La letal desigualdad en El Paso; una comunidad devastada

Se ha convertido en uno de los lugares más afectados del estado por el virus, superando a grandes ciudades

Ivan Pierre Aguirre / The Texas Tribune

Alex Samuels / The Texas Tribune

domingo, 22 noviembre 2020 | 06:00

Jessica Jiménez, una mujer de 33 años que ha vivido en El Paso desde que nació, dijo que tiene tres amigos y seis parientes que fueron contagiados de coronavirus. Ella trabaja como encargada de una tienda al detalle en un centro comercial de la ciudad y “cuando nos dijeron que íbamos a volver al trabajo, me compré un seguro médico”.

“Sé que debí haber hecho algo hace tiempo, pero nunca antes pensé acerca de mi muerte como en este momento”, dijo Jiménez.

Su comunidad se ha convertido en uno de los lugares más afectados del estado por el virus, y no es la primera vez que El Paso ha sufrido debido a lo que es y lo que representa.

Con un 82 por ciento de población hispana, El Paso fue el lugar en donde ocurrió una masacre en agosto del 2019 en un concurrido Walmart por un hombre armado racista que advirtió sobre “una invasión hispana” y cruzó el estado en su auto para cometer el tiroteo masivo.

Como ciudad fronteriza, ha sido la zona cero de los centroamericanos que buscan asilo y que están bajo los Protocolos de Protección a los Migrantes, un programa que ha forzado a muchas personas que solicitan asilo y a los cubanos a esperar al otro de la frontera para sus audiencias de inmigración en las cortes estadounidenses. Un centro de detención de migrantes en Condado de El Paso también generó repetidas protestas y se convirtió en un centro de críticas sobre las políticas fronterizas de la administración Trump.

Y ahora, el coronavirus está devastando la ciudad, su alarmante propagación es una señal del inequitativo impacto que ha tenido la pandemia en los texanos. En nueve meses que el virus ha confirmado su presencia en el estado, ha arrasado las comunidades de color. Los texanos hispanos representan el 40 por ciento de la población del estado y representan el 55 por ciento de las fatalidades conocidas por Covid-19 hasta el 13 de noviembre.

El Condado de El Paso ha reportado más de 16 mil nuevos casos en las dos últimas semanas, miles más que los números reportados de condados mucho más grandes que albergan a Dallas, Houston y Fort Worth. En todo el condado, más de 900 residentes han muerto de Covid desde que empezó la pandemia, colocando a El Paso mucho más arriba de los otros condados urbanos importantes del estado en cuando a muertes por cada 1 mil residentes.

El Paso está lejos de ser sólo un área predominantemente hispana que ha sido fuertemente afectada por el virus. Los Condados Hidalgo y Cameron, que ambos están a lo largo de la frontera sur del estado, han visto que el número de decesos rivalizan mayormente con las partes más urbanas del estado como Dallas y San Antonio.

Los residentes y líderes de comunidades dicen que se sienten sorprendidos por el número de personas que han enfermado. También se han comprometido a ayudar pero se han sentido frustradas por la respuesta que han recibido hasta ahora.

“El Paso no es una ciudad rica”, dijo Jiménez. “No somos Dallas, Austin, Houston o San Antonio. Somos como los hijastros pelirrojos de Texas”.

El gobernador Greg Abbott apenas y mencionó la ciudad en una conferencia de prensa sobre el coronavirus que se efectuó el jueves, excepto cuando sugirió que el juez Ricardo Samaniego del Condado de El Paso no estaba aplicando las medidas de seguridad limitadas que ha instituido Abbott.

El procurador general Ken Paxton fue más allá y acudió a la corte para detener la orden de cerrar los negocios no esenciales que Samaniego, quien es demócrata, emitió a finales del mes pasado, la oficina de Paxton argumentó en los documentos legales que la orden excede las reglas que Abbott aplicó en todo el estado para las reaperturas. Una corte de apelaciones estatal bloqueó la orden por segunda ocasión la semana pasada.

“Esta es sólo una pieza más de la evidencia de que al estado no le importa ni aprecia a su electorado en esta parte de Texas”, dijo Samaniego en una entrevista reciente.

Nadie sabe con certeza por qué el número de casos ha escalado tan considerablemente en la región de El Paso en las últimas semanas. Jamboor Vishwanatha, director del Centro de Disparidades de Salud de Texas del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad del Norte de Texas, sospecha que la falta de acceso que hay en toda la región a una atención médica de calidad, al alto número de trabajadores esenciales y la mala información acerca de la utilidad de usar mascarillas podría contribuir a la propagación del virus.

Además, agregó que Texas no ha impuesto un cierre en todo el estado.  A los negocios les han permitido reabrir desde finales de agosto, y Abbott también descartó “más cierres”. Su oficina ha enviado recursos estatales adicionales, personal médico, equipo médico, equipo de protección personal y casetas móviles para hacer pruebas, tanto a El Paso como a Lubbock.

“La gente también tiene miedo de hacerse la prueba debido a su estatus de ciudadanía”, comentó Vishwanatha, haciendo notar que esto sucede en El Paso y en condados que están a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. “Otra barrera que existe en esos condados fronterizos es una desconfianza en los lugares en donde hacen pruebas o en el Gobierno”.

Además, la investigación ha encontrado que los empleados mejor pagados tienen más probabilidades de trabajar en casa, y que las personas afroamericanas e hispanas tienen menos posibilidades de trabajar remotamente. En Texas y en todo el país, los empleados que están en las líneas frontales, como los conserjes, empleados de supermercados y trabajadores de tránsito es más probable que sean mujeres y personas de color, según detectó un análisis del Buró del Censo de Estados Unidos realizado por The Associated Press.

Algunos funcionarios electos señalaron el tamaño de El Paso y su proximidad con México y Nuevo México como una posible razón de la rápida propagación del virus.

“Nuestra comunidad ha sufrido tragedia tras tragedia”, comentó el representante estatal César Blanco, demócrata por El Paso. “No necesitamos argumentos políticos. Aunque esos temas están siendo peleados en la corte, la gente está muriendo”.

La frustración de los líderes locales es evidente en el jaloneo que hubo esta semana sobre si se proporcionará más ayuda de la Guardia Nacional del Ejército de Texas. En junio del 2019, Abbott, el subgobernador Dan Patrick y el presidente de la Cámara Dennis Bonnen realizaron una conferencia de prensa sobre la “crisis que ha ido escalando en la frontera”, anunciando que Abbott iba a enviar 1 mil soldados de la Guardia Nacional para ayudar a los esfuerzos federales de seguridad fronteriza.

Después de días de confusión, funcionarios confirmaron el viernes por la tarde que 36 miembros de la Guardia Nacional vendrían a El Paso para ayudar con las tareas mortuorias. Para entonces, los internos de un centro de detención del condado han sido utilizados para ayudar con el flujo excesivo de cuerpos que esperan que les practiquen la autopsia, y el condado hizo una petición urgente para que personas soliciten trabajo como asistentes.

“No sólo está la carga física, sino también la emocional”, decía una noticia acerca del condado.

Los residentes lamentaron que ninguno de los lados ha hecho mucho para ayudar a la población hispana, que está a punto de convertirse en el grupo étnico más grande en el estado para mediados del 2021.

“Ellos no se toman la molestia de venir aquí”, comentó Samaniego acerca de los funcionarios electos del estado, incluyendo a Abbott y Paxton. “Yo soy el funcionario electo de mayor jerarquía en un condado que sufre un desastre de emergencia. ¿Por qué no han hablado conmigo?”.

Adrián Montenegro, un hombre de 26 años que ha vivido en El Paso desde que nació, se siente de la misma manera.

“Muchos de nosotros estamos frustrados con todos los niveles de Gobierno.  No sentimos que nuestras vidas son valiosas ante los ojos de nuestro Gobierno”, dijo. "Además de la cuestión política, es absolutamente estresante no saber si nuestros seres queridos van a estar bien cuando salgan de la casa para hacer sus necesidades esenciales”.

Se espera que el número de casos aumente en los próximos días y es probable que sea durante los días festivos. Ese es un pensamiento sombrío, tomando en cuenta que las salas de emergencia de la ciudad están abarrotadas y que los oficiales han dicho que están llegando a un “punto de quiebre”.

“Hemos podido evitar un desplome completo hasta ahora, pero el status quo no está funcionando”, dijo Blanco. “El Paso está afectado. Estamos en un estado de emergencia”.

Algunas áreas fuera de El Paso no han reportado aumentos similares en el número de casos: los Condados vecinos de Hudspeth, Reeves y Jeff Davis tienen menos casos por cada 1 mil habitantes.  Alrededor del 14 por ciento de los nuevos casos identificados en Texas en las dos últimas semanas han sido en la región de El Paso.

En los condados fronterizos, incluyendo al Webb, Maverick, Starr y Cameron, existe un alto número de casos reportados per cápita.En el Condado Maverick, situado en el suroeste, hay más de 4 mil 500 casos reportados, aproximadamente 80 casos por cada 1 mil personas.

El Condado de El Paso ha reportado el mayor número de nuevas muertes por Covid-19 desde mediados de octubre hasta ahora.

“Mi esposo y yo decidimos no visitar a nadie el Día de Acción de Gracias. Normalmente, acudimos a tres casas. En este año vamos a estar sólo nosotros”, comentó Jiménez.

“No he comido en un restaurante. Trato de no hacer compras a menos que sean cosas esenciales”, agregó.

De todos los conflictos que El Paso ha experimentado en los últimos años, Montenegro comentó que no cree que su ciudad sea “inmune” a los efectos de la adversidad. Sino que es todo lo contrario.

“Estamos conscientes del racismo y de la pobreza, pero ahora sabemos verdaderamente lo que es racismo y la pobreza”, dijo Montenegro.“El tiroteo fue una manifestación de racismo, y los “efectos” de esta pandemia, la falta de atención médica, el salario mínimo de 7.25 dólares la hora, la falta de educación superior y la imposibilidad de trabajar desde casa, son una manifestación de pobreza.

“Así que, no creo que El Paso esté en una mejor posición de lidiar con una crisis. El Paso está afectado simplemente porque es la manifestación de una sociedad fallida”.