El Paso

Le gana al Gobierno federal: regresa a EU y se naturaliza

El veterano es originario de Belice

Roberto Carrillo / El Diario de El Paso

jueves, 29 octubre 2020 | 06:00

Después de 12 años de haber sido deportado, Román Sabal, ex sargento del Ejército de los Estados Unidos, cruzó bajo la lluvia la frontera con Ciudad Juárez a El Paso, Texas, y bajo una pertinaz nevada realizó un nuevo juramento de lealtad a la nación que defendió en sus años de servicio.

“Convertirme en ciudadano estadounidense es algo con lo que he soñado durante casi tres décadas”, dijo Román Sabal, quien forzado por las circunstancias prestó su juramento en plena calle, en el paisano Drive, a solo metros del Zoológico de El Paso. 

Hasta este lugar llegó un oficial del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), quien ante el apremio de realizar la ceremonia en medio de una pandemia, y de la primera nevada de la temporada, acordó con Sabal verse en dicho sitio.

“Estoy muy feliz de poder regresar al país que amo y reunirme con mi familia”, sostuvo Sabal, quien vestía una guayabera, ya que la nevada en El Paso lo tomó por sorpresa.

No por ello dejó de disfrutar el momento que había esperado tanto tiempo.

Sabal, ahora de 59 años, era elegible para obtener la ciudadanía estadounidense bajo la Ley de Inmigración y Nacionalidad, pero una serie de errores lo llevaron a ser deportado, desencadenando una batalla legal de la que salió victorioso.

Debido a que Sabal fue infante de Marina en servicio activo, y que sirvió honorablemente durante un período designado de hostilidades, su caso era elegible para convertirse en ciudadano estadounidense naturalizado.

 Sin embargo, en el transcurso de 25 años se encontró con numerosas dificultades para obtener la ciudadanía, incluidas entrevistas de naturalización programadas recientemente en los Estados Unidos, a las que no pudo asistir porque no se le permitió ingresar a territorio nacional.

Además de su servicio militar, Sabal también formó una familia con su pareja de casi 25 años que es ciudadana estadounidense. Juntos tienen dos hijos que también son ciudadanos de EU.

“Estamos encantados de que Román finalmente pueda regresar a casa como ciudadano estadounidense. A pesar de que su proceso duró décadas, Román nunca perdió la esperanza de volver a casa con su familia”, dijo Helen Boyer, abogada de Sabal.

“No debería ser necesaria una demanda federal para obligar al Gobierno a adjudicar las solicitudes de ciudadanía de aquellos que han servido en uniforme. Los veteranos deportados merecen algo mejor”, afirmó Boyer.

Caso complejo

En la década de los ochenta, Sabal se alistó utilizando una identidad falsa, y posteriormente sirvió seis años en el Army y en la Reserva.

Sin embargo, cuando Sabal confesó el engaño, sus instructores le dijeron que no se preocupara, ya que en ese momento él era un infante de Marina.

En 1995, cuando dejó el Ejército, Sabal solicitó la ciudadanía, y esperó el transcurrir de un proceso de naturalización que no prosperó.

Fue en el año 2008 cuando Sabal viajó a Belice para recibir un tratamiento para la diabetes, y justo cuando sus problemas migratorios empeoraron. 

Cuando regresó a Estados Unidos en 2016, su caso desencadenó en una orden de deportación, hecho que lo separó de su familia y del anhelo de convertirse en ciudadano estadounidense.

Hasta julio del 2019 el tesón que demostró en su caso hizo que se le programara una cita para tener una entrevista dirigida a la obtención de la ciudadanía estadounidense, desafortunadamente oficiales de la Patrulla Fronteriza le negaron el acceso cuando intentaba ingresar a California. 

La negativa de los agentes federales provocó una protesta en la comunidad de veteranos, y Sabal comenzó a trabajar con un equipo de abogados para demandar al Gobierno federal.

“Si bien la ley proporciona un camino claro hacia la ciudadanía, el Gobierno no ha cumplido con su deber de hacer que ese camino sea accesible a los veteranos deportados”, dijo Talia Inlender, del equipo legal que asesoró a Sabal.

 “Al no realizar las funciones básicas, incluidas la verificación de antecedentes, la programación de entrevistas y la toma de decisiones a tiempo, el Gobierno niega habitualmente a los veteranos deportados sus derechos según las leyes de ciudadanía”, agregó.

Nuevo amanecer

Al recibir la noticia sobre la demanda que había prosperado, Sabal viajó a Ciudad Juárez para preparar su cruce a El Paso, Texas.

Con la asistencia de la Casa de Apoyo a Veteranos Deportados de Ciudad Juárez, Sabal enfiló en medio de la lluvia y la oscuridad rumbo al puente internacional De las Américas, acompañado de Héctor Barajas, quien sostuvo también su lucha propia tras ser un veterano deportado, ahora naturalizado y ayudando a sus compañeros de armas para regresar a casa.

“Román literalmente juramentó en la calle, es algo sin precedente, es algo maravilloso, qué bueno que el USCIS de El Paso trabaje así”, comentó Barajas al documentar en video la ceremonia de naturalización de Sabal.

“Todo estuvo alineado para este momento, incluso cuando empezó a nevar en el momento justo de dar inicio a la ceremonia”, agregó.

El oficial del USCIS se presentó frente a Sabal y le hizo saber que una vez que revisara que los datos del certificado de naturalización estaban correctos, procedió entonces a administrar el juramento, que el ex sargento del Army cumplió cabalmente, a pesar de los copos de nieve que se posaban sobre él.

Tras recibir su certificado, Román Sabal se dirigió a la central de autobuses de El Paso para dirigirse a Los Angeles, donde le espera su familia, después de una espera de 2 años que terminó para él con una victoria legal a su favor y de los veteranos deportados que esperan regresar a casa.