Delicias

Cine Alcázar de Meoqui

Marcó toda una época en el entretenimiento

Jesús C. Aguirre Maldonado/ El Diario

miércoles, 07 abril 2021 | 09:31

Toda una época de diversión para chicos y grandes marcó el cine Alcázar de Meoqui desde 1940 hasta los años 80, con películas de blanco y negro y a color, como las de El Santo contra las momias de Guanajuato, El Zorro, El Payo, las de ficheras, para luego dar paso a la modernidad en el 2004, en que fue demolido para que se construyera ahí la JMAS.

Al principio del siglo pasado existió un cine mudo que estuvo ubicado por la avenida Hidalgo, posteriormente por los años de 1935 a 1937 operó el cine sonoro en el salón central de la Escuela Primaria “Benito Juárez” y hacia 1940 se estrenó una sala cinematográfica que contaba con todas las instalaciones necesarias para el funcionamiento y comodidad de los cinéfilos: El cine Alcázar.

Dicho cinematógrafo estaba ubicado en la calzada Zaragoza y permaneció en uso hasta los años 80, durando un tiempo sin funcionar como tal debido a problemas laborales, para finalmente ser vendido a la JMAS, que después de demoler el lugar construiría sus modernas oficinas, donde dejaron unas gradas que utilizan como sala de juntas y en sus paredes hay algunas carteleras.

En esta sala llegaron a exhibirse películas de la Época de Oro del cine mexicano como: Ahí está el detalle (1940), estelarizada por el gran mimo de México Mario Moreno “Cantinflas”; Doña Bárbara (1943), con María Félix; Los tres García (1946), de Pedro Infante y la abuela del cine mexicano Doña Sara García; La diosa arrodillada (1947), Gángsters contra charros (1947), Nosotros los pobres (1947) con el gran ídolo de México, Angelitos negros (1948) también con Pedro Infante y

Calabacitas tiernas (1948).

Tras la puesta en marcha del Alcázar de Meoqui poco a poco creció el número de cinéfilos, que después de una semana intensa de labores en sus respectivos trabajos esperaban el fin de semana para acudir a distraerse con esta nueva atracción, ya sea con sus novias, esposas, hijos, familiares o hasta con los amigos.

El olor a palomitas, ir por ellas en los intermedios, en que se ofrecía publicidad nacional o de negocios de la región, marcaron una época ya ida.

Había funciones para los niños, adolescentes y adultos y se recuerda también la época en que se entraba gratis con boletos que salían en las bolsas de jabón en polvo y los niños, ante la falta de dinero, se iban a los primeros supermercados que existieron en esa época y como no queriendo la cosa, le hacían un agujerito a las bolsas para sacar el boleto e irse a ver al “Santos”, como le decían al enmascarado de plata.

Pero en el Alcázar no solo se presentaban películas nacionales y obras de teatro, sino también cintas del cine europeo como las del cuarteto de Liverpool The Beatles, que levantaron mucha expectación entre la juventud .

Alma Montemayor, en su libro Cien años de cine en Chihuahua, señala que el movimiento armado revolucionario impediría que las compañías de comedia, drama y zarzuela se presentaran regularmente en la capital.

Los costos de las entradas variaban de acuerdo con la localidad que cada quien deseaba, los domingos y días festivos había funciones dedicadas a los niños y entraban dos con un boleto.

Este cine fue el principal centro de diversión sana que tuvo la región de Meoqui por muchos años, ya que aquí bien se pudiera considerar el Teatro del Pueblo al grado de presentar películas de estreno de la época, de las pocas que llegaban a la región, como las de los Beatles, que despertaban gran interés entre la juventud, como solía hacerlo el Cuarteto de Liverpool.