Delicias

De la ganadería a la agricultura: El nacimiento de ciudad Cuauhtémoc

Parte II: El recorrido menonita

Víctor Holguín / Editorialista

martes, 05 diciembre 2023 | 12:13

Los menonitas son un grupo religioso y étnico que se remonta al siglo XVI en la Europa protestante. Sin embargo, las persecuciones religiosas y la intolerancia los han orillado a migrar constantemente en busca de un lugar donde sean respetadas sus tradiciones y costumbres. Particularmente, se pueden catalogar dos grandes grupos de los cuales derivan las colonias que se fueron creando a lo largo de su historia: los que proceden de Alemania del norte y los Países Bajos, y los que vienen de Alemania del sur y Suiza. Los que llegaron a México pertenecen al primer grupo.

    Haciendo un recuento breve del andar de los menonitas hasta llegar a México, específicamente a la región de lo que hoy es el municipio de Cuauhtémoc, los principales lugares significativos en su historia fueron Prusia, Rusia y Canadá.  

    Huyendo de la persecución religiosa en Holanda, los menonitas llegarían a Prusia, donde serían recibidos a cambio de que se dedicaran a las labores de la agricultura y en la construcción de diques o represas. No obstante, en 1740, con la llegada de Federico II al trono de Prusia, la situación comenzó a complicarse para los menonitas, pues vieron peligrar sus tradiciones, primero les impusieron el idioma alemán, pero, sobre todo, con los conflictos bélicos que tenía Prusia, los menonitas eran obligados al servicio militar. Por lo que buscaron migrar del imperio.

    A finales del siglo XVIII, Catalina II “La Grande”, impulso la inmigración de agricultores para que poblaran el sur del imperio Ruso, lo que actualmente es la región de Ucrania. Debido al excelente trabajo que habían realizado los menonitas en Prusia, fue que se les recibió con los brazos abiertos en Rusia, ahí florecieron gracias al cultivo de cereales como el trigo. Sin embargo, su éxito y sus costumbres generaron la animadversión de otros grupos vecinos como los cosacos, los rusos ortodoxos, gitanos, protestantes, entre otros.  Por lo que, constantemente sufrieron ataques, lo que los llevó a agruparse en aldeas y formar colonias como actualmente las conocemos. Fue en 1855, cuando el zar Alejando II, decidió promulgar una serie de leyes con el objetivo de fortalecer el nacionalismo Ruso, lo que impactó severamente en las tradiciones menonitas, por lo que para 1870, el gobierno decidió abolir las concesiones que se les habían dado a los menonitas en su llegada al imperio con Catalina II. De nueva cuenta, volvieron a migrar.

    Con la necesidad de colonizar sus territorios, el gobierno de Canadá y de Estados Unidos invitó a los menonitas a que se establecieran en sus países, consolidándose así el asentamiento de aproximadamente 10 mil menonitas en Estados Unidos en 1874.  A su vez, entre 1874 y 1890, 7 mil menonitas ya se habían establecido en la provincia de Manitoba, Canadá. Posteriormente irían ocupando más provincias, tales como Alberta y Saskatchewan. Una vez asentados, comenzaron a formarse en tres colonias: los Altkolonier, o menonitas de la Vieja Orden, los Sommerfelder y los Kleine Gemeinde.

    Serían los Altkolonier, y en menor medida algunos Sommerfelder más conservadores, provenientes de las provincias de Manitoba y Saskatchewan, los que migrarían al estado de Chihuahua en 1922. Esto debido a que, desde finales del siglo XIX, el gobierno canadiense optó por abolir el idioma alemán de la enseñanza de sus escuelas, por lo que los menonitas optaron por comenzar a impartir una educación bilingüe. Sin embargo, cuando Canadá entró a la Primera Guerra Mundial en 1916, sobrevino una ola de patriotismo y germanofobia, por lo que se decretó que el idioma inglés sería el único que se enseñaría. Aunado a ello, un año después se decretó el servicio militar, por lo que los menonitas podían ser reclutados al ejército de ser necesario. En ese sentido, viendo de nueva cuenta en peligro sus costumbres, optaron por buscar nuevos lugares a los que migrar, fijándose ahora en América Latina. En 1919 organizaron una comitiva para que viajara a los países de Paraguay, Bolivia, Argentina y Brasil, en busca de quien los recibiera. Sin embargo, ningún país resultó interesado, fue hasta 1920 cuando decidieron visitar México.