Delicias

EL BEISBOL, LA SEGURIDAD PÚBLICA Y LA POLÍTICA

GABRIEL ORTEGA. ABOGADO, CATEDRÁTICO Y TRIATLETA AMATEUR

Gabriel Ortega/El Diario

lunes, 11 octubre 2021 | 11:25

Me aburre el beisbol, me duerme, mi hiperactividad es el polo opuesto a ese deporte. Consciente de que a nadie le importan mis gustos deportivos, me permito reflexionar sobre la relevancia social de este fenómeno.

  • Todas las comunidades necesitan sentido de pertenencia, en esta tierra desértica el factor de unidad son los Algodoneros. El desfile después del campeonato es la expresión natural de una ciudad que estaba asfixiada por la crisis del Covid, la ansiedad del encierro, el dolor de ver morir al familiar o al vecino, la agonía de estar sin trabajo y la resaca de un proceso electoral tan extraño como complejo.
  • Ahí radica el espíritu del deporte, es esa capacidad inherente de unir y apasionar a una ciudad que está despertando de nuevo. En términos económicos representa la bandera verde para la época decembrina, el retorno de la confianza comercial para que se den cuenta que la vida tiene que seguir, hacia falta un empujón social para vencer el letargo y temor que nos ha sembrado el coronavirus.
  • Una ciudad en paz y con la gente en las calles es sinónimo de un buen cauce en materia de seguridad. Ni se haga ilusiones, los delitos jamás se acabarán, son inherentes a la condición humana, tampoco significa que cuando haya beisbol todo estará en orden, eso es infantil; lo que es una realidad, es que el deporte, los eventos masivos y los espacios públicos en buenas condiciones son una pequeña dosis en contra de la inseguridad y la comisión de ilícitos. Los nuevos modelos de gobernanza son básicos, la gente quiere que el gobierno no lo moleste y que prevalezca la paz y tranquilidad. La seguridad ciudadana es promover el deporte, el arte, la cultura, la educación, y cuando sea necesario, recurrir al imperio de la Ley a través de medios coercitivos.
  • Ver a políticos y ciudadanos conviviendo es una buena señal, si Delicias quiere progresar debe alejarse lo más que se pueda de la polarización y el encono, recurrir siempre al diálogo y al conceso. En política es difícil, porque los egos y las vanidades no se maniobran sin talento ni paciencia. Ver al alcalde, Jesús Valenciano, encabezando el desfile y acudiendo a los juegos es buena señal. No sabemos si este presidente macanea, pero está poniendo energía en cohesionar, escuchar y trabajar, que con eso basta y sobra.