Delicias

Hace 28 años declararon la muerte de “El Potoy”

Lejos de enojarse, dijo sentirse agradecido, ya que así sabe quiénes en verdad lo querían y estimaban

Jesús C. Aguirre Maldonado/ El Diario

domingo, 07 marzo 2021 | 09:56

En una verdadera leyenda urbana ya se ha convertido el señor Armando Avitia “El Potoy”, de 73 años de edad, a quien “mataron” en la colonia Villezcas de Meoqui, donde radica, y hasta corrido le compusieron, luego de que un conocido de una gasolinera del centro previo al Día de Muertos del 2003, se encargó de dar la noticia de su “fallecimiento” y lejos de enojarse dijo estar agradecido, ya que así se dio cuenta de quiénes en verdad lo querían y lo estimaban.

Por los primeros días de noviembre de aquel año, en la apasible y risueña colonia Villezcas de Meoqui, como reguero de pólvora se esparció la noticia: ¡Se murió “El Potoy”!

Algunos no saben por qué le dicen así. Y la mayoría no recuerda su nombre.

No se sabe cómo empezó el rumor, o quien lo haya iniciado, pero “El Potoy” cuenta que fue el citado conocido de la gasolinera, del que solo recuerda se llamaba Antonio, quien lo hizo, desconociéndose la razón, ¿por qué lo haya hecho?.

Lo cierto es que a las pocas horas ya la gente de Meoqui y en particular de la colonia Villezcas había dado oficialmente por muerto al señor Avitia, de quien incluso apareció su foto en el ataúd y por si fuera poco ya se sabía la fecha, hora, lugar y la causa de su deceso y de hecho solo faltaba el cuerpo.

Y esto último fue precisamente lo que causó consternación en Vicente “Chente” Cisneros, que sobreponiéndose al dolor, ya traía listos los responsos y la larga lista de cualidades del “difunto”, solo que ya le había dado vuelta a todas las funerarias y no lo había podido hallar.

El Potoy en aquellos años tenía el oficio de llantero y desponchador, pero desde entonces encontró la forma de vivir vendiendo, comprando, arreglando, prestando y rematando un sinfín de artículos varios, todo ello con grandes facilidades, en cómodos abonos, por lo que tenía una larga lista de deudores al corriente de sus pagos y las más larga la de la cartera vencida.

Fueron muchos de estos últimos los que se vieron en ciertos aprietos, pues no sabían cómo hacer para celebrar este triste acontecimiento, pero sin verse mal.

Mientras todo lo anterior sucedía, la gente se preguntaba: ¿Dónde está “el potoy”? Se encontraba como solía hacerlo algunos fines de semana, descansando plácidamente en su ranchito que tiene cercano a Meoqui.

El propio Potoy a casi 17 años y medio, entrevistado en su domicilio de la colonia Villezcas, donde lo acompañan dos perros y en el exterior tiene varios vehículos, comentó que el mentado gasolinero a todo el que llegaba a echar gasolina les decía que lo habían matado, lo cual era mentira, pero él decía eso.

Las personas al llegar a sus casas le comentaban a sus familias: ¡mataron al Potoy!, ¡Mataron al Potoy! Y al siguiente día lunes en la maquila, lo mismo: ¡Mataron al Potoy!, ¡Mataron al Potoy!

“Resulta que estaba vivo yo y la gente que me miraba se quedaba asombrada”.

Dice que lo que contaban en aquel 2003 es que “como yo tenía una granjita me habían ido a asaltar y ahí me mataron”.

Reconoció que muchas personas se enojan cuando le hacen una broma y a él le dio gusto, ya que mucha gente se preocupó por él. Y preguntaron dónde lo estaban velando.

Mencionó que un amigo que tenía en la Funeraria Rodríguez a los tres cuatro días le dijo: “Oye ven a pagar la nota a la funeraria, ya que no paraba el teléfono a timbre y timbre preguntando que dónde me estaban velando (risas), ya que la señora de la funeraria se enojó y luego la policía fue a la granjita a preguntarles a los que vivían enseguida si era verdad lo que decían en Meoqui”.

También al encontrarse con el policía este le comentó que el teléfono de la comandancia no dejaba de timbrar para preguntar por la muerte del Potoy.

La esposa de él, comentó el entrevistado, que se enojaba pero que a él le dio gusto porque vio cómo se preocupó el pueblo. Aseguró que hoy en día tiene 73 años de edad.