Delicias

HILO DIARIO

Buen incentivo a emprendedores Revuelo por supuestos nuevos juzgados

Staff/el Diario

domingo, 18 octubre 2020 | 12:21

EL CASO DEL GENERAL SECRETARIO de la Defensa Nacional en tiempos de Enrique Peña Nieto, Salvador Cienfuegos Zepeda, que ahora sabemos apodaban “El Padrino” en el bajo mundo criminal, pinta la realidad de la Guardia Nacional. 

Detenido en Estados Unidos bajo cargos de narcotráfico, desde luego que su caída tiene muchísimas implicaciones para el ex presidente al que sirvió, así como para el antecesor Felipe Calderón; pero no se puede pasar por alto que también es un gran golpe al Ejército de hoy, que encabeza el comandante supremo Andrés Manuel López Obrador, pues él ha mantenido intacta la estructura militar que heredó.

De hecho, AMLO le ha dado a las fuerzas armadas un papel fundamental en la 4T. Les ha entregado todo: aduanas, aeropuertos, migración y hasta las obras del Banco del Bienestar. En ese paquete también le ha dado al Ejército la Guardia Nacional.

Fuera de esos elevados niveles de política y crimen, de relaciones diplomáticas y acuerdos binacionales, lo que nos interesa destacar es precisamente la Guardia Nacional que, controlada por el Ejército, no ha dado buenos resultados en la lucha contra la delincuencia.

Y mire nomás, más allá de la pelea con los cárteles, la GN en buena parte de Chihuahua, no se diga esta productiva región, sólo ha entregado resultados negativos. Mejor muestra no hay que la mortal agresión impune a Jessica Silva y Jaime Torres, cuyos responsables siguen sin ser presentados a un juez, pese al cúmulo de evidencias que reunió la Fiscalía General del Estado.

Aunque el presidente tenga la tentación de aprovechar el caso para echarle más leña al fuego que dejó el desastre de las administraciones pasadas, tiene la oportunidad de reflexionar de que el Ejército de hoy es el mismo que el de ayer. Y a ese Ejército es al que le está dando más poder.

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LA INAUGURACIÓN EN LA SEMANA QUE CONCLUYÓ del módulo del Sistema de Apertura Rápida de Empresas (SARE), es sin duda una buena noticia que deben festejar los sectores productivos y la sociedad deliciense en general.

Se trata de un modelo de apoyo directo a los emprendedores de la región, para que puedan abrir negocios de giros de bajo riesgo, en un plazo no mayor a las 72 horas, cuando antes los trámites podrían demorar meses.

En el acto protocolario de apertura del módulo, encabezado por la secretaria de Innovación y Desarrollo Económico, Alejandra De la Vega y el alcalde, Eliseo Compeán, se anunció que se pretende alcanzar a 7 mil emprendedores de pequeñas y medianas empresas al año, igual que en otros módulos ya instalados en Chihuahua, Parral, Cuauhtémoc y Ciudad Juárez.

Es el empleo en esas pequeñas empresas el mejor remunerado, por eso es una buena noticia. Porque lo que viene en la reactivación económica tras la pandemia, que no acaba de arrancar, es la precarización de los sueldos de los trabajadores, algo grave que sólo podrá enfrentarse con empleos de mejor calidad.

HAY UN GRAN REVUELO EN EL GREMIO judicial de Delicias porque al parecer sus clamores han sido escuchados, luego de añejos reclamos de mejores instalaciones.

El fin de semana corrió el rumor fuerte de que los juzgados estatales serían movidos a otra ubicación, pues si hay un lugar del estado donde despachan de una manera indigna, es precisamente en la tierra de los Vencedores del Desierto. 

Los litigantes y empleados del Poder Judicial dicen que el rumor se confirmó por parte de los más altos niveles del Tribunal Superior de Justicia del Estado en la ciudad de Chihuahua. De allá llegó la confirmación de que ya se trabaja en un proyecto para mover los juzgados a un lugar más funcional y sin hacer gastos adicionales. 

A ver si explican la magia para lograrlo. Por lo pronto hay optimismo en el anuncio de mejores instalaciones, que buena falta le hacen a la justicia estatal.

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