Delicias

HILO DIARIO

Negociación o represión, lo que sigue Lo que faltaba: ya no hay pruebas

Staff/El Diario

miércoles, 28 octubre 2020 | 10:22

FINALMENTE ACTUÓ LA GUARDIA NACIONAL CONTRA los suyos, los agentes que el 8 de septiembre dieron muerte a Jessica Silva e hirieron a su esposo Jaime Torres, después de que ambos participaron en las protestas que derivaron en la toma de La Boquilla.

Queda pendiente ver transparencia en el proceso judicial que se seguirá contra los guardias nacionales, pues una cosa es decir que fueron capturados y otra que realmente sean sometidos a proceso penal.

Era algo obligado que actuara el Gobierno Federal contra los elementos que dispararon indebidamente al matrimonio, pues quedó demostrado desde el día de los hechos, que las víctimas no iban armadas ni representaban peligro alguno a las fuerzas del orden; todo era producto de un gran movimiento social ocasionado precisamente por una Federación que se negó a dar oídos al pueblo.

El crimen que había permanecido impune hasta ayer, cuando la Guardia Nacional comunicó vía Twitter el cumplimiento de seis órdenes de aprehensión, muestra ahora una señal de cambio en el trato que la autoridad ha dado al problema. Pero no es suficiente todavía, pues una familia fue enlutada y el daño no habrá de ser reparado jamás.

Falta ver mayor disposición del Gobierno Federal a, primero, responder a las víctimas, Jaime Torres y sus hijos y familiares de Jessica; y luego dar respuesta a la sociedad en general de la región centro sur de la entidad, que demanda justicia, un trato digno, cese al hostigamiento y a la represión, pues es lo único que se ha visto de unos meses a la fecha.

CON EL DESBLOQUEO DE LAS VÍAS EN ESTACIÓN CONSUELO, la detención de los agentes de la Guardia Nacional que participaron en el asesinato de Jessica Silva y el retiro de elementos de la derivadora Las Pilas, sigue la incógnita sobre cómo actuará la Federación en este conflicto ocasionado por el intento de llevarse el agua de la presa La Boquilla.

Queda también otro pendiente, la atención a las demandas de los pobladores de El Consuelo y sobre todo qué va a pasar con los tres productores de La Cruz que permanecen detenidos, casi con el trato de “terroristas” consumados, nomás por participar en las protestas sociales.

Así las cosas, la gran pregunta es qué sigue, si negociación o represión, pues la toma de La Boquilla se mantiene ahora que ha sido saldado el pago del Tratado Binacional de Aguas, pero otros estados han entrado a la guerra del agua. Así que las presiones continúan.

La idea de negociadores de alto nivel por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador, es algo que permea en el ambiente como una posibilidad. Es urgente que los haya en vez de que el tema se siga dejando al olvido, porque eso no resolverá nada y el malestar social seguro crecerá.

LO QUE LE FALTABA AL COLAPSO DEL SECTOR SALUD ya se está presentando: la falta de pruebas para Covid, que ha comenzado a ser constante en los diversos hospitales y centros del sector público donde se estaban realizando.

Ayer dimos cuenta de ello en el Centro de Salud de Delicias, pero la historia se repite en varios de todo el estado, especialmente en los municipios más azotados por la pandemia, entre los que se cuenta esta tierra de los Vencedores del Desierto.

Hacerse pruebas en el sector privado es imposible para el grueso de la población, pues su costo va, por lo bajito, de los 500 a los 3 mil pesos, sin que exista una regulación especial que impida los abusos en los precios.

Así que a la gran mayoría sólo queda el sector público como alternativa cada vez más inviable, debido a la escasez de reactivos. Es urgente que la Secretaría de Salud tome medidas para disponer de más pruebas a los casos sospechosos, porque de lo contrario lo que estamos viviendo ahora podría ser todavía más catastrófico.